Un mes después del devastador terremoto ocurrido en Colombia el 10 de agosto, miles de personas y familias requieren aún insumos básicos de higiene y hábitat, alimentación, soluciones de alojamiento, apoyo en salud mental, educación en emergencias, materiales para la reparación de sus hogares y espacios comunitarios, así como la reactivación de sus medios de vida. ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, mantiene su compromiso de apoyar al Gobierno de Colombia, a las autoridades y comunidades locales y a los socios humanitarios para recuperar la estabilidad, acceso a servicios y reconstruir las vidas de las personas afectadas por el terremoto, en particular a las personas desplazadas y otras poblaciones vulnerables. Desde el primer momento, ACNUR se ha movilizado junto con las autoridades nacionales y locales, el sistema de las Naciones Unidas y los socios humanitarios, aprovechando su larga trayectoria operativa en las zonas afectadas. Gracias a la presencia operativa en 51 de los 498 municipios afectados por el terremoto, ACNUR ha desplegado respuestas rápidas a las comunidades remotas y afectadas por el conflicto armado. La organización avanza en la entrega de más de 20,000 insumos de higiene y hábitat, lámparas solares, está desplegando Unidades de Vivienda para Refugiados (UVR) y está brindando apoyo en monitoreo de la protección, asistencia psicosocial, apoyo legal y documental, asesoría en traslados a atención especializada y mecanismos de protección basados en la comunidad. Los equipos de ACNUR han llevado a cabo misiones en algunos de los lugares más afectados y de difícil acceso, contribuyendo a garantizar que las comunidades afectadas por el conflicto, confinadas y desplazadas no queden desatendidas en la respuesta de emergencia. En Quibdó, Buenaventura, Cali, Risaralda, Caldas y Quindío ACNUR asesora a las autoridades en el traslado de personas desde los alojamientos temporales a hoteles, y acompaña los esfuerzos institucionales de respuesta. “Pa