Tras meses de hostilidades, desde diversas partes de Líbano, numerosas familias regresan a su hogar, pero lo que encuentran son viviendas destruidas, servicios —como los de salud— interrumpidos y que su fuente de ingresos ya no existe. Para otras familias, aún no están dadas las condiciones para volver. En Líbano, quedaron arrasados aldeas y pueblos enteros, que siguen prácticamente inaccesibles después de los intensos ataques y la devastación general. Al 26 de agosto de 2026, todavía hay más de 334.000 personas desplazadas que no pueden volver por cuestiones de seguridad, daños materiales y acceso restringido a los servicios esenciales. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) amplía y adapta su respuesta según cómo evoluciona la situación, contribuyendo a atender las necesidades inmediatas de la población afectada, además de apoyar la rehabilitación de los servicios, los medios de subsistencia y la recuperación temprana, para ayudar a que las comunidades regresen y se restablezcan. La asistencia de salud más cerca de las comunidades Para las familias que regresan, el acceso a la atención médica sigue siendo limitado, en especial en las zonas donde los servicios están interrumpidos. Según datos recabados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el sur de Líbano y los suburbios meridionales de Beirut apenas el 4% de las familias manifiestan tener pleno acceso a asistencia de salud luego del cierre de decenas de centros de atención primaria y diversos hospitales durante la escalada de violencia. Las instalaciones médicas también sufren escasez de insumos esenciales y daño a la infraestructura, y se registró que los ataques afectaron al personal de salud y los servicios. Desde el 16 de abril, el CICR apoya a más de 70 instalaciones y servicios médicos y de salud, entre ellos, 12 hospitales, 21 centros de atención primaria, 4 unidades móviles, 23 centros de servicios médicos de emergencia, así como centros de rehabilitación física, aportándoles insumos m