Médicos Sin Fronteras ha expandido sus actividades a zonas rurales con comunidades indígenas y afrodescendientes que ya sufrían múltiples afectaciones por conflicto armado y fallas en el sistema de salud Bogotá, 2 de septiembre de 2026.- Tres semanas después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia el pasado 10 de agosto, la fase inicial de la emergencia ha finalizado, pero miles de personas continúan enfrentando dificultades para acceder a atención médica, apoyo en salud mental, alimentos y otras necesidades como materiales para reconstruir sus hogares. Fotografías de las actividades de MSF en Buanaventura y Chocó Videocomunicado con imágenes de las actividades de MSF y testimonios de pacientes Aunque el sismo impactó con fuerza ciudades como Cali y Pereira, las brechas más críticas persisten en territorios históricamente afectados por barreras de acceso a la salud, pobreza y presencia de actores armados. En algunas zonas de Quibdó y Medio Baudó (Chocó) y Buenaventura (Valle del Cauca), donde las condiciones ya eran precarias antes del desastre, el terremoto profundizó las necesidades de las comunidades. Médicos Sin Fronteras (MSF) desplegó equipos de evaluación y respuesta en Valle del Cauca, Chocó y Risaralda, priorizando aquellas zonas donde las necesidades continúan siendo mayores y donde la respuesta ha sido más limitada. "A diferencia de otras emergencias, los efectos del terremoto en Colombia no se concentraron en un único lugar. Las afectaciones se dieron en territorios aparentemente cercanos pero separados por ríos y montañas, lo que ha dificultado la respuesta. También hemos visto diferencias importantes entre zonas con mayor presencia institucional y otras históricamente desatendidas, incluidas comunidades indígenas y afrodescendientes", explica Siham Hajaj, jefa de misión de MSF en Colombia. Tras realizar evaluación en una decena de municipios, MSF desplegó clínicas móviles en Buenaventura (Valle del Cauca), así como