Bogotá / Ginebra / Ciudad de Panamá, 10 de septiembre de 2026 – Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el occidente de Colombia el 10 de agosto, dejando cientos de personas fallecidas y, con corte al 4 de septiembre, más de 661.000 personas registradas oficialmente como damnificadas. A un mes del sismo, atender las necesidades de salud, salud mental y vivienda de las comunidades más afectadas sigue siendo una prioridad para los próximos meses, señaló la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). Si bien las operaciones de búsqueda y rescate ya concluyeron en la mayoría de las zonas, en el corto plazo las personas afectadas por el terremoto requieren atención en salud para prevenir complicaciones derivadas de enfermedades crónicas o interrupciones en los esquemas de vacunación; apoyo psicosocial para ayudarlas a sobrellevar el duelo y los efectos del trauma; y acceso a artículos esenciales que favorezcan el cuidado de su higiene, su descanso y la preparación y el consumo de alimentos, particularmente para quienes aún no pueden regresar a sus viviendas. "Una emergencia de esta magnitud no termina cuando finalizan las primeras labores de rescate", dijo la Dra. Judith Carvajal de Álvarez, Presidenta de la Cruz Roja Colombiana. "Las comunidades continúan enfrentando necesidades y desafíos para recuperar sus condiciones de vida. Por eso, nuestra respuesta continúa evolucionando para acompañar a las personas durante las diferentes etapas de la emergencia y la recuperación, fortaleciendo nuestras capacidades en territorio y trabajando junto a las comunidades". Durante el último mes, 1.844 voluntarios y personal de la Cruz Roja Colombiana han entregado más de 3.600 toneladas de asistencia humanitaria y brindado más de 5.300 apoyos en salud, incluyendo atención médica, apoyo psicológico, salud pública y actividades de apoyo psicosocial. También han distribuido más de 15.700 litros de agua, y acompañado a más de 4.4